En muchas instalaciones de atletismo existe una frontera muy clara. Dentro están quienes saben lo que ocurre: atletas, entrenadores, jueces y organización. Fuera está el público.
La valla ordena. También distancia.
En el Memorial hemos intentado jugar con esa frontera. En determinados momentos el público puede acercarse más, ocupar espacios diferentes y sentir la competición desde una posición menos convencional. El Reto añade participación. El 100 Popular convierte a muchos espectadores en participantes antes de que empiece la parte principal.
La idea es sencilla: dejar de pensar en el público como alguien que únicamente mira.
Eso tiene consecuencias.
Cuanto más acercamos al espectador, más importante es explicar qué está ocurriendo. La locución tiene que ayudar sin invadir. Los movimientos del público deben estar previstos. Los espacios tienen que ser seguros. Los momentos de acceso y salida deben coordinarse con la competición.
La participación no puede convertirse en interferencia.
También hemos comprobado que estar cerca cambia la percepción del atletismo. Desde una grada, un lanzamiento puede parecer lejano. A pocos metros se escucha el apoyo, se percibe la velocidad del artefacto y se entiende mejor la dimensión física de la prueba. Una recta de 100 metros parece diferente cuando se está casi al nivel de los atletas.
El Reto trabaja otra forma de proximidad. Cuando alguien hace un pronóstico o intenta resolver un desafío relacionado con una prueba, mira de otra manera. Ya no espera simplemente a que termine. Tiene una pregunta en la cabeza.
No pretendemos eliminar la condición de espectador. Ver deporte también es una forma magnífica de disfrutarlo.
Lo que cuestionamos es que exista una única manera de hacerlo.
Una pista necesita límites. Una competición necesita orden.
Pero quizá no todas las vallas tengan que ser siempre tan altas.

