Quien lleva años alrededor del atletismo acaba normalizando cosas bastante extrañas. Un círculo de lanzamiento, una tabla de batida, unas vallas o unos tacos de salida nos parecen objetos cotidianos. Para mucha gente no lo son.
Atletismo en Familia nació con una idea muy simple: abrir ese mundo.
No organizar una competición de padres contra hijos. Tampoco una exhibición. Se trataba de compartir actividades adaptadas para que diferentes generaciones pudieran correr, saltar, lanzar y descubrir juntos qué sucede en una pista.
Eso cambia la conversación.
Es distinto preguntar a un hijo “¿qué tal has entrenado?” que haber intentado unos minutos antes coordinar una carrera, lanzar un objeto o acertar una batida. No hace falta reproducir la dificultad de las pruebas oficiales. Basta con aproximarse a ellas para entender que detrás de un gesto aparentemente sencillo hay coordinación, aprendizaje y muchas repeticiones.
También ocurre al revés.
Los jóvenes ven a sus padres o abuelos probar, equivocarse, reírse y volver a intentarlo. Durante un rato desaparecen algunos papeles habituales. No está el adulto mirando desde fuera y el niño haciendo deporte. Están todos dentro.
El atletismo se presta especialmente bien a ello porque contiene acciones muy básicas: correr, saltar y lanzar. Podemos adaptar distancias, alturas, pesos y reglas casi indefinidamente sin perder la esencia.
Y aparece otra cosa que nos interesa mucho como club: la pista como lugar de encuentro.
Normalmente cada espacio deportivo tiene usuarios bastante definidos. Durante una actividad intergeneracional, esa frontera se rompe. La instalación deja de ser solo el lugar de entrenamiento de los atletas y se convierte en un espacio compartido.
No pretendemos que de estas jornadas salgan nuevos atletas, aunque alguno quizá descubra que le gusta correr o lanzar. El objetivo es mucho más sencillo.
Que durante unas horas una familia pueda entender el atletismo haciéndolo.
A veces, para explicar nuestro deporte, sobran las presentaciones.
Basta con abrir la puerta de la pista.

