Durante años hemos visto la misma escena en Adarraga. Los atletas empiezan a entrenar y algunos padres y madres se quedan esperando. Unos pasean, otros miran el móvil, otros hablan en la grada y algunos aprovechan para hacer recados.
Y un día la pregunta fue bastante sencilla: mientras ellos entrenan, ¿qué hacemos nosotros?
De ahí nació Entrenar x Esperar.
La idea no era montar otra escuela ni convertir a las familias en atletas. Era aprovechar un tiempo que ya existía. Si vas a estar alrededor de una pista durante una hora o una hora y media, quizá puedas dedicar una parte a moverte, mejorar tu fuerza, caminar, empezar a correr o simplemente hacer algo diferente.
Además, había una condición importante: tenía que caber gente con niveles muy distintos. Quien llevaba años sin hacer ejercicio y quien ya salía a correr. Quien necesitaba empezar con prudencia y quien podía asumir algo más. No tenía sentido que una actividad pensada para aprovechar la espera generase otra obligación.
Con el tiempo entendimos que lo interesante no era solo el ejercicio.
Mientras los hijos entrenaban, los adultos compartían también un espacio del club. La pista dejaba de ser el lugar al que se lleva a alguien y se recoge después. Durante un rato, todos estaban haciendo algo.
Esa idea acabó conectando con otras iniciativas, como Atletismo en Familia. No porque pretendamos que todas las familias entrenen juntas ni porque el deporte tenga que ocupar cada momento. Simplemente porque un club puede generar oportunidades alrededor de la actividad principal.
Entrenar x Esperar es un proyecto pequeño. Probablemente por eso explica bastante bien Athletics4Life.
No nació de un gran plan. Nació de mirar lo que ocurría cada tarde y preguntarnos si podíamos aprovecharlo mejor.
A veces innovar en un club no consiste en inventar algo extraordinario.
Consiste en mirar la grada mientras los atletas entrenan.

