Hace años escuché a un entrenador decir que un joven ejecutaba bien porque “se le corregía lo justo”. Me pareció una buena respuesta entonces y me lo sigue pareciendo.
En atletismo tenemos muchas cosas que corregir.
Una salida, una posición del tronco, el apoyo, el ritmo entre vallas, una batida, una recepción, un giro, una trayectoria, un bloqueo... Podemos encontrar detalles casi infinitos en cualquier gesto.
El problema es que el atleta no puede pensar en infinitas cosas a la vez.
A veces confundimos saber mucho con decir mucho. El entrenador ve cinco errores y transmite los cinco. Añade terminología técnica, explica la causa, propone una solución y, antes del siguiente intento, introduce otro matiz.
El atleta vuelve a ejecutar peor.
Corregir bien empieza por decidir qué no vamos a corregir todavía.
Hay que identificar qué aspecto tiene más influencia en ese momento y encontrar una consigna que el deportista pueda utilizar. En un joven, además, la instrucción tiene que ajustarse a su capacidad para comprenderla y sentirla.
No siempre hace falta hablar.
Podemos modificar una tarea, colocar una referencia, cambiar una distancia, utilizar una imagen, mostrar un vídeo o dejar que repita varias veces sin intervenir. Hay atletas que necesitan una explicación y otros que aprenden mejor cuando encuentran la solución dentro del propio ejercicio.
También importa el momento.
Una competición no es una clase técnica de dos horas. Una corrección útil entre intentos debe ser concreta. Y hay situaciones en las que lo mejor que puede hacer el entrenador es no añadir ruido.
Esto no significa simplificar la técnica.
El entrenador debe conocerla en profundidad precisamente para poder seleccionar lo importante. Explicar de forma sencilla suele exigir entender bastante bien un problema complejo.
En las Escuelas intentamos enseñar atletismo de manera progresiva. Eso obliga a recordar que no estamos construyendo el gesto definitivo en una tarde.
Una buena corrección no demuestra cuánto sabe el entrenador.
Demuestra cuánto consigue aprender el atleta.

